

Cáncer de cérvix y útero
Dr. Edgar Rodríguez | Oncólogo Clínico Quito – Especialista en Tumores Sólidos
El cáncer de cuello uterino y el cáncer de útero son enfermedades que impactan profundamente la vida de las mujeres. Aunque pueden prevenirse o detectarse a tiempo con controles adecuados, aún muchas pacientes llegan a consulta en etapas avanzadas. Por eso, mi labor como oncólogo clínico no solo consiste en ofrecer un tratamiento médico preciso, sino también en acompañar a cada mujer con empatía, claridad y compromiso humano.
El cáncer de cérvix se origina en las células del cuello del útero, generalmente asociado a la infección persistente por el virus del papiloma humano (VPH). Por otro lado, el cáncer de útero —o endometrio— se forma en el revestimiento interno del útero y suele manifestarse con sangrados anormales. Ambos tipos tienen particularidades clínicas y biológicas que requieren un abordaje personalizado y multidisciplinario.
Las opciones de tratamiento pueden incluir cirugía, radioterapia, quimioterapia o terapias dirigidas, dependiendo de la etapa de la enfermedad y las condiciones individuales de cada paciente. Cada decisión terapéutica debe ser parte de un plan bien explicado, donde la paciente entienda lo que ocurre en su cuerpo y se sienta acompañada, nunca sola.
Como especialista, creo firmemente que el proceso de enfrentar un diagnóstico de cáncer debe estar rodeado de humanidad. Una palabra clara, un gesto de cercanía o una explicación honesta pueden cambiar completamente la forma en que se vive este camino.
Principales señales de alerta:
En sus etapas iniciales, estos tipos de cáncer pueden manifestarse con síntomas que, muchas veces, se pasan por alto. Conocerlos y acudir a tiempo al especialista puede ser la clave para un diagnóstico temprano y un tratamiento eficaz.
- Sangrado vaginal anormalCualquier sangrado fuera del período menstrual, después de la menopausia o tras las relaciones sexuales debe ser evaluado. Este es uno de los signos más comunes y tempranos del cáncer de cuello uterino o del útero.
- Dolor pélvico persistenteUn dolor constante en la parte baja del abdomen o pelvis, que no se relaciona con el ciclo menstrual, puede ser un indicio de crecimiento tumoral y debe ser estudiado.
- Flujo vaginal inusualUn cambio en el color, cantidad u olor del flujo vaginal puede ser una señal de alerta, especialmente si es persistente y no tiene una causa infecciosa evidente.
- Molestias durante las relaciones sexualesEl dolor o sangrado durante las relaciones pueden estar relacionados con alteraciones en el cuello uterino y no deben ser normalizados.
- Fatiga o pérdida de peso sin causa aparenteSíntomas generales como el cansancio extremo o la pérdida de peso no intencionada también pueden indicar una enfermedad en evolución y deben considerarse con atención.
La prevención es una herramienta poderosa. Las pruebas de Papanicolaou, colposcopia, y el control del VPH salvan vidas cuando se realizan periódicamente. Además, la vacunación contra el VPH es una medida clave que debemos promover activamente.
A lo largo de mi carrera he visto cómo una mujer empoderada con información puede tomar decisiones firmes, incluso en los momentos más difíciles. Cada paciente merece un espacio donde se respete su voz, sus tiempos y su historia.
Estoy aquí para brindarte una atención integral, basada en la ciencia, pero también en la compasión. Porque cada historia merece ser tratada con dignidad, y cada diagnóstico puede convertirse en el inicio de un camino de fortaleza, recuperación y vida.
En cada historia, hay una posibilidad de sanar. Y yo estoy aquí para recorrer ese camino contigo.




